El 11 de septiembre de 2001, extremistas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales y los estrellaron contra el World Trade Center de Nueva York, el Pentágono y un campo cerca de Shanksville, Pensilvania.

Los estadounidenses conmemoran el 25 aniversario del 11 de septiembre, recordando la conmoción, a los fallecidos y las enormes consecuencias de los ataques de Al Qaeda contra símbolos del poder y la prosperidad de Estados Unidos.

El significativo aniversario del viernes incluirá rituales conmemorativos —ofrendas florales, banderas izadas, minutos de silencio, vigilias y lecturas de los nombres de las víctimas— y proyectos de voluntariado en recuerdo de un día que, según una nueva encuesta, cerca de la mitad de los adultos en Estados Unidos recuerdan como el acontecimiento más histórico de sus vidas.

Para otros, es una ocasión para la reflexión personal —y, en muchas escuelas, de enseñanza— sobre el ataque que se desarrolló en una sola mañana pero dejó casi 3.000 muertos y una estela de consecuencias que se prolongó durante décadas, desde el duelo personal hasta las guerras en lugares lejanos.

El agente de policía Casey Kloepfer planea pasar parte del viernes en la comisaría de Brooklyn donde su padre, el agente Ronald Kloepfer, se presentó a trabajar ese día antes de que lo llamaran al World Trade Center. No regresó a casa.

Casey Kloepfer tenía apenas 4 años, pero creció oyendo sobre la vocación de su padre por ayudar a la gente y por un trabajo que le permitía hacerlo. Se convirtió en agente en junio.